Orígenes del taekwondo

     

¿Es el Taekwondo una técnica para matar gente?" Esta pregunta me la han hecho muchas veces aquellos que se introducen por primera vez en el tema. La respuesta es que el Taekwondo es un método de defensa personal, y el principio esencial del arte es que el practicante no debe efectuar ningún ataque, excepto cuando se vea amenazado por un peligroso adversario. Las disciplinas del Taekwondo están ideadas para inspirarle sentimientos de confianza y bienestar y hacer de su existencia algo más significativo. Al estudiar el arte, el individuo llega a comprenderse a sí mismo y a comprender a su agresor: entonces puede tranquilizarse y volverse intrépido. La esencia del arte del Taekwondo radica en la integridad del practicante. La primera técnica enseñada en la academia de entrenamiento es la inclinación de respeto, con la cual el individuo hace patente la confianza en su profesor y en sus condiscípulos, que en la práctica se constituyen en sus amigos.

La historia de la humanidad es la constancia de la búsqueda de una vida llena de significado. La misma palabra "historia" significa "un aprendizaje o conocimiento por investigación". Al principio todo hombre estaba solo, era un extraño en el mundo, inseguro e indeterminado. Impulsado por la soledad, buscó la compañía de otros y conformó la sociedad. Este fue el sistema que establecieron los hombres para su propia protección, más la estructura del sistema era tal que los hombres competían unos contra otros por ganar mejores posiciones. Con el tiempo, los más fuertes impusieron su poder sobre los más débiles. Se originó la competencia como un proceso natural de supervivencia. Por un lado tomó la forma de un conflicto real, y por otro la de un deporte competitivo.

Las raíces del Taekwondo se remontan muy atrás en el pasado de la humanidad. Los creadores y practicantes de este arte podían hacer frente a cualquier amenaza personal. En un tiempo en que los fuertes intentaban destruir a los débiles y un conflicto significaba combate a muerte, los practicantes de Taekwondo se hicieron muy superiores a sus oponentes. Y descubrieron que cuando se es definitivamente superior en el combate, ya no tiene necesidad de matar. Puede dominar fácilmente a su oponente sin necesidad de terminar con él.

El miedo limita. Una persona temerosa se limita a sí misma e intenta imponer limitaciones a la libertad de otros. Pero cuando estamos libres del miedo ya no buscamos dominar a otros, pues tenemos la confianza de que ya no pueden dominarnos... no tienen medios para intimidarnos. Sabemos que tenemos un "lugar" válido en el mundo: lo hemos explorado, elegido, nos hemos arraigado y florecido en él. Al inspirar confianza a su practicante, el arte del Taekwondo le permite disfrutar de los beneficios de la sociedad sin ser absorbido o abrumado por ella. Está libre para conservar y desarrollar su individualidad única y evitar el peligro de ser reducido a una cifra sin cara, contada y controlada arbitrariamente por fuerzas impersonales. Hay quienes, carentes de genuina confianza interior, tratan de afirmar su individualidad mediante protestas turbulentas y beligerantes contra cualquier cosa que los frustre... y eso es casi todo. No obstante, en el Taekwondo hay una teoría esencial, relativa al concepto dialéctico de "blando y duro", Yin y Yang. El practicante de Taekwondo adquiere buenos modales sabiendo que cuando sea necesario puede hacer valer sus derechos por la fuerza. Se convierte como el agua que así como posee una tremenda fuerza inherente, puede generar vida o causar una terrible destrucción, y así también es muy hermosa y tranquilizadora cuando la vemos como un arroyo manso, que fluye en torno a las duras rocas que halla a su paso.

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